sábado, 28 de abril de 2018

Muerte de Eduardo Frei Montalva - ¿Magnicidio?




Muerte de Eduardo Frei Montalva - ¿Magnicidio?


Trabajo presentado en la cátedra de Habilidades del lenguaje de la UFT, 10./07/2016



Introducción

Eduardo Frei Montalva, presidente de la república entre 1964 y 1970, falleció en la Clínica Santa María de Santiago el 22 de enero de 1982 a consecuencia de complicaciones médicas derivada de tres operaciones que en principio no implicaban mayor riesgo, todas ellas relacionadas con problemas en su sistema digestivo. Esa muerte levantó de inmediato sospechas de acción externa criminal, lo que dio inicio a un largo proceso de investigación que duró 22 años impulsado inicialmente por la familia del expresidente. Luego de mucho tiempo, asumido por el Poder Judicial en su rama penal.

El caso es relevante en primer lugar, por la persona involucrada, por la sospecha de que la dictadura militar 1973 – 1990 que detentaba el poder cuando tales hechos ocurrieron estaba totalmente involucrada. En segundo lugar, lo es como caso de estudio en cuanto a las agobiantes trabas aplicadas a las investigaciones y al extremo esfuerzo de los interesados para llegar a la verdad, y a encubrirla, en el caso de los indiciados. Igualmente importa asentar que el sistema judicial hizo su trabajo. Lento, tal vez errático, pero al final cumpliendo su función y deber.

También es de interés para la comunidad de historiadores y estudiantes de Historia constatar que los hechos se van develando por capas y etapas, siempre y cuando haya un trabajo inteligente, sostenido y con disponibilidad de los instrumentos o recursos necesarios. Lo que se supo al inicio del caso, lo que se fue sabiendo en el proceso de investigación, lo que se sabe en la actualidad, y lo que se sabrá mañana o cuando sea en el futuro: verdades diferentes que se van sumando y superponiendo en el tiempo. Es así como se hace la historia: en cada presente posterior a los hechos en estudio, es decir, desde el futuro de estos, las investigaciones van sacando a la luz detalles y relaciones entre ellos que permiten acercarse más y más “a lo que pudo ser”, como es que se define lo que se encuentra. Lo que exactamente ocurrió, solo lo supieron los actores; lo que pudo ser es la construcción desde el presente mirando al presente de entonces, lo que permite calificar judicialmente los hechos, entender su significado político, y demás temas de interés.

Por último, el tema es vibrante actualidad. Hace pocos días se practicó nueva exhumación del cadáver de Frei, en la misma línea investigativa de envenenamiento. Esta vez –no se sabe si será la última- se cuenta con la asesoría de expertos foráneos cuya experiencia y conocimientos se espera que arrojen resultados definitivos sobre si hay y cuáles son los agentes extraños que le habrían sido inoculados al entonces moribundo expresidente Frei.


Los hechos

Al gobierno de Frei Montalva le siguió el de Salvador Allende, cuya radicalización llevó al quiebre democrático y la irrupción de un régimen militar que duró diecisiete años. Al principio, Frei estuvo de acuerdo con la intervención militar, pero al cabo de algún tiempo y al constatar las graves violaciones a los Derechos Humanos perpetradas por el régimen, se constituyó como fuerte crítico de la dictadura y como referente nacional e internacional de la oposición al gobierno militar. Dado que Frei era una persona de amplísimas, diversas e importantes relaciones internacionales, lo que el exmandatario hiciera o dejara de hacer era seguido de cerca por la comunidad internacional, muy pendiente del tema de las violaciones a los Derechos Humanos. Lo aquí expuesto constituye, entonces, el marco político del caso Frei.

En materia de salud, Frei sufría de problemas de reflujo  estomacal, acidez, dificultad respiratoria, opresión y dolor en el pecho especialmente en las posiciones sentado y acostado. Técnica o médicamente se trata de una enfermedad llamada hernia hiatal[1]. Para paliar o resolver esas molestias, Frei fue operado el 18 de noviembre en la Clínica Santa María por el cirujano Augusto Larraín. La sencilla operación fue exitosa. No obstante, fuertes molestias postoperatorias le fueron diagnosticadas como obstrucción intestinal por el nuevo médico a cargo, Dr. Patricio Silva Garín, quien lo operó por segunda vez el día 6 de diciembre. La condición del paciente empeoró dramáticamente en las horas y pocos días siguientes, ameritando una tercera operación, dos días después. A partir de ese momento, la salud del expresidente entró en deterioro progresivo e irrecuperable, hasta su fallecimiento en la misma clínica a las 17:20 del 22 de enero de 1982.
Lo que sería una operación casi rutinaria derivó en tres intervenciones, septicemia general del paciente, muerte tras días agónicos sin mejoría, y finalmente la muerte. Algunos elementos extraños fueron advertidos por la familia del exmandatario, dudas y preguntas sin respuesta, conductas inexplicables, circunstancias anómalas, casualidades inusuales y muchos otros elementos fuera de la normalidad. No obstante, las cosas quedaron así y el tiempo hizo su trabajo de oscurecer, desdibujar, alejar las circunstancias de esa muerte. Transcurren de este modo dieciocho años de silencio.


Cambio de estado

El día 12 de octubre de 2000, la entonces senadora Carmen Frei, hija del expresidente, en sesión formal del Senado de la República hizo públicas las sospechas de su familia respecto a la muerte de su padre[2]. En las semanas previas habían recibido informaciones que aseguraban el envenenamiento criminal de Frei y que los asesinos tenían relación directa con organismos de inteligencia y represión de la dictadura. Tal denuncia marca el giro del caso: de una lamentable muerte supuestamente por enfermedad, a un proceso de búsqueda y captura de datos que fue dando base y peso a la comprobación de asesinato, de magnicidio instrumentado por agentes de la dictadura.

Algunos hitos formales relevantes han sido:

El 7 de diciembre de 2009, resolución judicial del Ministro de Corte en visita extraordinaria, Alejandro Madrid, estableciendo que existió una intervención criminal en la muerte de Frei, procesando a seis indiciados y enviándolos a detención judicial[3]. El dieciocho de diciembre de 2009, la Corte anula resolución citada y ordena la libertad de los detenidos[4]. El diez de octubre de 2014, y luego de previa reapertura del proceso judicial, el mismo juez Madrid decide el cierre del sumario, con la conclusión de asesinato y presunta responsabilidad de las mismas tres personas inicialmente acusadas, por lo que desde esa instancia queda abierta la etapa de actuaciones de los involucrados de los dos bandos opuestos: la acusación y los acusados. El diecinueve de mayo de 2015, la Corte de Apelaciones de Santiago ordena reabrir el caso para que sean procesados nuevos elementos de convicción y pruebas[5]. Hay varias otras decisiones judiciales, las cuales no se detallan aquí, en el entendido que las que sí se especificaron dan una idea suficiente de la actividad tribunalicia. Se han practicado dos exhumaciones (2004 y siete de junio de este año 2016)[6]. No es descartable que en el futuro se realice otro u otros procedimientos sobre el cadáver.
  
Los pormenores de las investigaciones realizadas son tantas y tan detalladas que su enumeración transformaría este escrito en algo diferente a lo que se pide que sea. Se opta por señalar algunas direcciones electrónicas seleccionadas que se refieren al tema[7][8][9][10][11].

El avance hacia la verdad

El historiador Cristián Gazmuri, junto con Álvaro Góngora y Patricia Arancibia, publicó en 2000 el libro de 998 páginas, “Eduardo Frei Montalva y su  época”. Dedicó pocas páginas a la muerte propiamente de Frei, extendiéndose más bien en el impacto nacional que tuvo. Es decir, dieciocho años después del fallecimiento del exmandatario, un historiador reputado dedica un exhaustivo trabajo biográfico, y solo comenta rumores y sospechas casi mencionadas al pasar. Este hito es elocuente, se identifica como No 1[12]. Este es reforzado con el que denominará No 2: El 20 de diciembre de 2002, el mismo historiador Gazmuri publica en el diario El Mercurio un largo artículo que, con respecto a la muerte de Frei, expresa que aún cuando hay sospechas, no hay pruebas concluyentes por lo que, mientras tanto, se trata de especulaciones que versionan esa muerte como asesinato[13].

El hito No 3 ya presenta otra cara: un extenso trabajo realizado por los periodistas investigativos de CIPER publicado en fecha que no ha sido determinada para este trabajo, pero que se ubica entre 2002 y 2009. Se hace allí una detallada enumeración de situaciones anómalas, pistas, y otros elementos similares, ubicándolos en línea con la interpretación magnicidio. Es difícil negar la coherencia y fuerza de semejante listado de indicios[14]. Le sigue el hito No 4, también documento de CIPER  fechado el 8 de diciembre de 2009 en que se procesan las evidencias del documento antes citado más otros muchos nuevos, y donde el punto de partida y enfoque con el que se ordena ese caudal de información ya no es el de la sospecha, sino el de la certeza que se prueba con las evidencias aportadas y relacionadas allí.

Paralelamente se han realizado las acciones y las decisiones judiciales mencionadas en el apartado anterior. El clima político ha variado de manera significativa, la firmeza de la negación, sus protagonistas y redes se ha debilitado. Lo que se ha mantenido es el esfuerzo de la familia Frei y el trabajo judicial. Con mil y un problema, con avances y retrocesos. De acuerdo a lo hasta ahora esclarecido, es de presumir que más temprano que tarde, las dos verdades –verdadera y procesal- se unirán en versión única y definitiva. Magnicidio probado, perpetradores condenados.

Conclusión

Quedan satisfechos los objetivos planteados para este trabajo: se trata la muerte de un personaje realmente importante en la historia política chilena; se pudo esbozar lo tortuoso del proceso de investigación; se comprobó que la verdad de los hechos se devela en capas y etapas, ello solo si se trabaja con mucha energía, inteligencia y hasta pasión; se informó de un tema que viene de atrás pero que mantiene su completa vigencia en el hoy, y seguramente en el futuro no lejano.
El magnicidio de un político de la talla de Eduardo Frei Montalva, cuyo gobierno puede equipararse a una bisagra histórica que movió el país desde una institucionalidad estabilizada hacia una ruptura histórica que a su vez fue violentamente abortada, es un asunto verdaderamente trascendente. Tratar este tema y mantenerlo en el espacio de discusión pública es importante y necesario. En el futuro, este magnicidio agregará una pesada carga al régimen dictatorial implicado.  




[1] Véase en anexo, información médica sobre la enfermedad y su tratamiento

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