Muerte de Eduardo Frei Montalva - ¿Magnicidio?
Trabajo presentado en la cátedra de Habilidades del lenguaje de la UFT, 10./07/2016
Introducción
Eduardo Frei Montalva, presidente
de la república entre 1964 y 1970, falleció en la Clínica Santa María de Santiago
el 22 de enero de 1982 a consecuencia de complicaciones médicas derivada de
tres operaciones que en principio no implicaban mayor riesgo, todas ellas
relacionadas con problemas en su sistema digestivo. Esa muerte levantó de
inmediato sospechas de acción externa criminal, lo que dio inicio a un largo
proceso de investigación que duró 22 años impulsado inicialmente por la familia
del expresidente. Luego de mucho tiempo, asumido por el Poder Judicial en su
rama penal.
El caso es relevante en primer
lugar, por la persona involucrada, por la sospecha de que la dictadura militar 1973
– 1990 que detentaba el poder cuando tales hechos ocurrieron estaba totalmente
involucrada. En segundo lugar, lo es como caso de estudio en cuanto a las
agobiantes trabas aplicadas a las investigaciones y al extremo esfuerzo de los
interesados para llegar a la verdad, y a encubrirla, en el caso de los
indiciados. Igualmente importa asentar que el sistema judicial hizo su trabajo.
Lento, tal vez errático, pero al final cumpliendo su función y deber.
También es de interés para la
comunidad de historiadores y estudiantes de Historia constatar que los hechos
se van develando por capas y etapas, siempre y cuando haya un trabajo
inteligente, sostenido y con disponibilidad de los instrumentos o recursos
necesarios. Lo que se supo al inicio del caso, lo que se fue sabiendo en el
proceso de investigación, lo que se sabe en la actualidad, y lo que se sabrá
mañana o cuando sea en el futuro: verdades diferentes que se van sumando y
superponiendo en el tiempo. Es así como se hace la historia: en cada presente posterior
a los hechos en estudio, es decir, desde el futuro de estos, las
investigaciones van sacando a la luz detalles y relaciones entre ellos que
permiten acercarse más y más “a lo que pudo ser”, como es que se define lo que
se encuentra. Lo que exactamente ocurrió, solo lo supieron los actores; lo que
pudo ser es la construcción desde el presente mirando al presente de entonces,
lo que permite calificar judicialmente los hechos, entender su significado
político, y demás temas de interés.
Por último, el tema es vibrante
actualidad. Hace pocos días se practicó nueva exhumación del cadáver de Frei,
en la misma línea investigativa de envenenamiento. Esta vez –no se sabe si será
la última- se cuenta con la asesoría de expertos foráneos cuya experiencia y conocimientos
se espera que arrojen resultados definitivos sobre si hay y cuáles son los
agentes extraños que le habrían sido inoculados al entonces moribundo
expresidente Frei.
Los hechos
Al gobierno de Frei Montalva le
siguió el de Salvador Allende, cuya radicalización llevó al quiebre democrático
y la irrupción de un régimen militar que duró diecisiete años. Al principio, Frei
estuvo de acuerdo con la intervención militar, pero al cabo de algún tiempo y al
constatar las graves violaciones a los Derechos Humanos perpetradas por el
régimen, se constituyó como fuerte crítico de la dictadura y como referente nacional
e internacional de la oposición al gobierno militar. Dado que Frei era una persona
de amplísimas, diversas e importantes relaciones internacionales, lo que el
exmandatario hiciera o dejara de hacer era seguido de cerca por la comunidad
internacional, muy pendiente del tema de las violaciones a los Derechos
Humanos. Lo aquí expuesto constituye, entonces, el marco político del caso
Frei.
En materia de salud, Frei sufría de
problemas de reflujo estomacal, acidez,
dificultad respiratoria, opresión y dolor en el pecho especialmente en las
posiciones sentado y acostado. Técnica o médicamente se trata de una enfermedad
llamada hernia hiatal[1].
Para paliar o resolver esas molestias, Frei fue operado el 18 de noviembre en la
Clínica Santa María por el cirujano Augusto Larraín. La sencilla operación fue
exitosa. No obstante, fuertes molestias postoperatorias le fueron
diagnosticadas como obstrucción intestinal por el nuevo médico a cargo, Dr.
Patricio Silva Garín, quien lo operó por segunda vez el día 6 de diciembre. La
condición del paciente empeoró dramáticamente en las horas y pocos días
siguientes, ameritando una tercera operación, dos días después. A partir de ese
momento, la salud del expresidente entró en deterioro progresivo e
irrecuperable, hasta su fallecimiento en la misma clínica a las 17:20 del 22 de
enero de 1982.
Lo que sería una operación casi
rutinaria derivó en tres intervenciones, septicemia general del paciente,
muerte tras días agónicos sin mejoría, y finalmente la muerte. Algunos
elementos extraños fueron advertidos por la familia del exmandatario, dudas y
preguntas sin respuesta, conductas inexplicables, circunstancias anómalas,
casualidades inusuales y muchos otros elementos fuera de la normalidad. No
obstante, las cosas quedaron así y el tiempo hizo su trabajo de oscurecer,
desdibujar, alejar las circunstancias de esa muerte. Transcurren de este modo
dieciocho años de silencio.
Cambio de estado
El día 12 de octubre de 2000, la
entonces senadora Carmen Frei, hija del expresidente, en sesión formal del
Senado de la República hizo públicas las sospechas de su familia respecto a la
muerte de su padre[2].
En las semanas previas habían recibido informaciones que aseguraban el envenenamiento
criminal de Frei y que los asesinos tenían relación directa con organismos de
inteligencia y represión de la dictadura. Tal denuncia marca el giro del caso: de
una lamentable muerte supuestamente por enfermedad, a un proceso de búsqueda y
captura de datos que fue dando base y peso a la comprobación de asesinato, de
magnicidio instrumentado por agentes de la dictadura.
Algunos hitos formales relevantes
han sido:
El 7 de diciembre de 2009,
resolución judicial del Ministro de Corte en visita extraordinaria, Alejandro
Madrid, estableciendo que existió una intervención criminal en la muerte de
Frei, procesando a seis indiciados y enviándolos a detención judicial[3].
El dieciocho de diciembre de 2009, la Corte anula resolución citada y ordena la
libertad de los detenidos[4].
El diez de octubre de 2014, y luego de previa reapertura del proceso judicial,
el mismo juez Madrid decide el cierre del sumario, con la conclusión de
asesinato y presunta responsabilidad de las mismas tres personas inicialmente
acusadas, por lo que desde esa instancia queda abierta la etapa de actuaciones
de los involucrados de los dos bandos opuestos: la acusación y los acusados. El
diecinueve de mayo de 2015, la Corte de Apelaciones de Santiago ordena reabrir el
caso para que sean procesados nuevos elementos de convicción y pruebas[5].
Hay varias otras decisiones judiciales, las cuales no se detallan aquí, en el
entendido que las que sí se especificaron dan una idea suficiente de la actividad
tribunalicia. Se han practicado dos exhumaciones (2004 y siete de junio de este
año 2016)[6].
No es descartable que en el futuro se realice otro u otros procedimientos sobre
el cadáver.
Los pormenores de las
investigaciones realizadas son tantas y tan detalladas que su enumeración
transformaría este escrito en algo diferente a lo que se pide que sea. Se opta
por señalar algunas direcciones electrónicas seleccionadas que se refieren al
tema[7][8][9][10][11].
El avance hacia la verdad
El historiador Cristián Gazmuri,
junto con Álvaro Góngora y Patricia Arancibia, publicó en 2000 el libro de 998
páginas, “Eduardo Frei Montalva y su
época”. Dedicó pocas páginas a la muerte propiamente de Frei,
extendiéndose más bien en el impacto nacional que tuvo. Es decir, dieciocho
años después del fallecimiento del exmandatario, un historiador reputado dedica
un exhaustivo trabajo biográfico, y solo comenta rumores y sospechas casi
mencionadas al pasar. Este hito es elocuente, se identifica como No
1[12].
Este es reforzado con el que denominará No 2: El 20 de diciembre de 2002, el mismo
historiador Gazmuri publica en el diario El Mercurio un largo artículo que, con
respecto a la muerte de Frei, expresa que aún cuando hay sospechas, no hay
pruebas concluyentes por lo que, mientras tanto, se trata de especulaciones que
versionan esa muerte como asesinato[13].
El hito No 3 ya presenta
otra cara: un extenso trabajo realizado por los periodistas investigativos de
CIPER publicado en fecha que no ha sido determinada para este trabajo, pero que
se ubica entre 2002 y 2009. Se hace allí una detallada enumeración de
situaciones anómalas, pistas, y otros elementos similares, ubicándolos en línea
con la interpretación magnicidio. Es difícil negar la coherencia y fuerza de semejante
listado de indicios[14].
Le sigue el hito No 4, también documento de CIPER fechado el 8 de diciembre de 2009 en que se
procesan las evidencias del documento antes citado más otros muchos nuevos, y
donde el punto de partida y enfoque con el que se ordena ese caudal de
información ya no es el de la sospecha, sino el de la certeza que se prueba con
las evidencias aportadas y relacionadas allí.
Paralelamente se han realizado las
acciones y las decisiones judiciales mencionadas en el apartado anterior. El
clima político ha variado de manera significativa, la firmeza de la negación, sus
protagonistas y redes se ha debilitado. Lo que se ha mantenido es el esfuerzo
de la familia Frei y el trabajo judicial. Con mil y un problema, con avances y
retrocesos. De acuerdo a lo hasta ahora esclarecido, es de presumir que más
temprano que tarde, las dos verdades –verdadera y procesal- se unirán en
versión única y definitiva. Magnicidio probado, perpetradores condenados.
Conclusión
Quedan satisfechos los objetivos
planteados para este trabajo: se trata la muerte de un personaje realmente
importante en la historia política chilena; se pudo esbozar lo tortuoso del
proceso de investigación; se comprobó que la verdad de los hechos se devela en
capas y etapas, ello solo si se trabaja con mucha energía, inteligencia y hasta
pasión; se informó de un tema que viene de atrás pero que mantiene su completa
vigencia en el hoy, y seguramente en el futuro no lejano.
El magnicidio de un político de la
talla de Eduardo Frei Montalva, cuyo gobierno puede equipararse a una bisagra
histórica que movió el país desde una institucionalidad estabilizada hacia una
ruptura histórica que a su vez fue violentamente abortada, es un asunto
verdaderamente trascendente. Tratar este tema y mantenerlo en el espacio de
discusión pública es importante y necesario. En el futuro, este magnicidio
agregará una pesada carga al régimen dictatorial implicado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario