lunes, 30 de abril de 2018

Ellos eligieron a Trump


(Breve ensayo,Cátedra Habilidades del lenguaje, UFT 2017)



Ellos eligieron a Trump
Felipe Valdivieso

El 8 de noviembre pasado y en contra de la mayoría de los pronósticos, Donald Trump ganó la presidencia de los Estados Unidos[1] al obtener mayor número de delegados electorales, a pesar de no haber ganado en votación popular[2]. Se afirma en el presente escrito que este resultado tiene total lógica.

“Ellos” son mayoría, entendieron la elección como asunto de vida o muerte, votaron masivamente. Eran invisibles para el establisment[3] y fueron descubiertos por Trump. Que son mayoría se prueba solo, con el resultado electoral. Que la elección tenía carácter vital para “ellos”, se explica en párrafo siguiente. La asistencia masiva de estos votantes se debe a la percepción de “aquí va mi futuro”. Que no estaban siendo vistos por las elites en el poder se evidencia en que la candidata Clinton apuntó a otro segmento que supuso mayoritario, atreviéndose incluso a degradarlos e insultarlos públicamente. Y que fue el candidato republicano quien los descubrió es obvio: obtuvo su participación y voto.
El perfil de ese votante ganador[4] -¡por fin!, dicen ellos- se ubica geográficamente en el centro del territorio, no en las costas este y oeste, como en el caso de la candidata perdedora. (Florida es una excepción que se explica por la razón específica de tener alta población cubana totalmente opuesta a las políticas del presidente Obama y de su candidata Clinton con respecto a Cuba. Aunque hay interpretaciones diferentes)[5] [6]. Racial, etérea y académicamente en su mayoría son blancos, edad mediana, educación básica. Son trabajadores del campo y de la alicaída industria (blue-collars)[7], remunerados pobremente, inseguros de su futuro, disminuidos en su poder adquisitivo, desempleados, jubilados. Desplazados por los empleos de la nueva economía y también por los inmigrantes. Ven la globalización como causante de su declive. Sufren la humillación de ser menos que sus padres. Añoran los tiempos en que Estados Unidos era una potencia industrial y cuando la generación de sus padres tuvo futuro y progreso. Son pro armas. Xenófobos. Machistas y sexistas los hombres. Protestantes, anglicanos, y menos, católicos. Contrarios al relativismo moral y de costumbres propios de la cultura liberal. Tradicionalistas, regionalistas. Desconcertados y con sentimiento de haber sido desplazados, dejados de lado, ignorados, menospreciados. Ajenos a la América del presente. Ansiosos de ser vistos y escuchados. Listos para creer en quien les prometa regresar al pasado y a defenderlos del futuro.  

Por su parte, Trump es un irruptor extravagante, rompedor, lenguaraz y deslenguado, procaz, sexista, machista, xenófobo, híper sexual. No ideologizado sino orientado a la acción. Ignorante. Exitista. Pro armas, resucitador de la América gloriosa y fuerte. (Make America great again)[8]. Hombre hecho por sí mismo (self made man)[9]. Exitoso, rico, famoso. Imagen de fuerza y poder. Transmite aura de quien ha vencido solo al sistema. Y le habla a su público-meta (target)[10] sobre lo repugnante de la corrección política imperante en la elite liberal, del relativismo decadente. Les promete retomar los valores profundos y eternos de América, promete recuperar la fuerza y potencia de la nación. Promete protección. Demuestra fuerza y valentía para enfrentar y vencer a las elites y sus mentalidades podridas. Líder carismático. En parte es como su público, en parte es apenas una pantalla en la que se proyectan los miedos y esperanzas de más de la mitad de los norteamericanos. Funge de espejo receptor y reflector del desconcertado estadounidense. Trump los vio, los escuchó, les dijo lo que ellos querían escuchar, les prometió el regreso a la gloria del pasado. Y obtuvo su voto y esperanza.
Hillary Clinton no es empática, no conecta. Su expresión es rígida. Parece boba. Es percibida como expresión máxima del progresismo permisivo e inclusivo de minorías raciales, religiosas, sexuales, etc. Gran señora del establisment político y social de Norteamérica, beneficiaria del sistema de privilegios en que vive. Percibida como mentirosa, no confiable, deshonesta, tramposa. Ignorante, soberbia, egoísta desconocedora de lo que es la América profunda.[11] Degradadora, desconsiderada, violenta, grosera, procaz en lo referido a los hombres y mujeres de esa nación desplazada y olvidada. Representante de mucho de aquello que odian los votantes de Trump. El estado de Florida, tradicionalmente demócrata -ya se explicó arriba- le dio la espalada a lo que sería la continuación de las políticas obamistas respecto a la odiada Cuba de los Castro. En resumen, mala candidata. Tanto, además, que en su soberbia y ceguera se daba como segura ganadora, por mucho.

Esta elección y su resultado abrieron cauce a las tensiones telúricas de la sociedad norteamericana. Irrumpe la América profunda haciendo saltar por los aires la hegemonía liberal progresista y liberal. La primera, lista para hacerse sentir y valer; la segunda, desconcertada y tratando de entender por qué el ciudadano (norte)americano no está con ella.
Los elementos expuestos demuestran que lo sucedido tiene explicación, tiene lógica. Se puede criticar aquello que “después del partido, todos son directores técnicos” (DT). Pero lo aquí razonado fue visto antes por buen número de personas no prejuiciadas, no comprometidas. Por otra parte, se puede hasta ironizar porque pocos aplicaron el “qué, si” (what if) durante la campaña, en tanto que su aplicación post elección es inútil hacia el pasado que no es modificable, aunque sí es útil o puede serlo para el futuro.
Para terminar, breve pronóstico: Si Trump realmente cree lo que dijo en campaña y si además trata de llevarlo a la práctica, primero causará graves problemas internos y externos; segundo, encontrará limitación y oposición por parte de los congresistas y del sistema de control y balance (check and balance) norteamericano. Tercero, aquello que pueda implementar así sea parcialmente no es sostenible en el tiempo y traería más daños y perjuicios que ganancias. En lo fundamental, el pasado pasó, no hay forma de traerlo de vuelta. Lo procedente es ajustar el presente con vistas al futuro, considerando ahora, también, a más de la mitad de los ciudadanos estadounidenses.

Una última observación: es paradójico que ahora los republicanos tradicionalmente liberales en economía y tamaño del Estado, pasen a ser ahora proteccionistas, pro autarquía, pro Estado interventor. Mientras que los demócratas, antes proteccionistas sean ahora, aperturistas. Este giro es otro tema que da para otro ensayo.

Y dos últimas referencias: Mario Vargas Llosa escribe en El País de España, edición del 20 de noviembre el artículo “La decadencia de Occidente”[12] que aporta una visión global al fenómeno Trump. Contiene información y criterios de interpretación valiosos, cuya enumeración excede el marco de este ensayo pero que se recomienda encarecidamente al lector. Y un artículo científico[13] que relaciona la victoria de Trump con la neurociencia, aportando una visión muy poco común pero perfectamente pertinente.



[1] Redacción BBC Mundo, «Elecciones de Estados Unidos: Donald Trump derrota a Hillary Clinton y será el próximo presidente de Estados Unidos», BBC Mundo, 9 de noviembre de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37917098
[2] Jonathan Mahler y Steve Eder, «Trump ganó con menos votos gracias al Colegio Electoral, ¿por qué perdura este sistema?», The New York Times esp, 10 de noviembre de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://www.nytimes.com/es/2016/11/10/trump-gano-con-menos-votos-gracias-al-colegio-electoral-por-que-perdura-este-sistema/
[3] NN, «establishment, alternativas, FundéuBBVA, 17 de mayo de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://www.fundeu.es/recomendacion/alternativas-establishment/
[4] Cristina F Pereda, «¿Cuál es el perfil del votante de Donald Trump?», El País (España), 14 de diciembre de 2015, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/11/estados_unidos/1449861263_609012.html
[5] Leila Macor, «Victoria de Trump pone en riesgo los beneficios migratorios de los cubanos», el Nuevo Herald, 14 de noviembre de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article114652128.html
[6]  EFE-Emol, «Experto electoral señala que Clinton no perdió en Florida por cubanos opuestos a la apertura de Obama hacia Cuba», EMOL, 16 de noviembre de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://www.emol.com/noticias/Internacional/2016/11/15/831366/Experto-electoral-senala-que-Clinton-no-perdio-en-Florida-por-cubanos-opuestos-a-la-apertura-de-Obama-hacia-Cuba.html.
[7] NN, «Blue-collar», Dictionary.com, SF, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://www.dictionary.com/browse/blue-collar
[8] NN, «What made Trump's 'Make America Great Again' slogan so powerful?», The Journal.ie, 9 de noviembre de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, https://www.thejournal.ie/trump-slogan-make-america-great-again-3071552-Nov2016/
[9] NN, «Self-made man», SF, acceso el 20 de noviembre de 2016, https://en.wikipedia.org/wiki/Self-made_man
[10] NN, «Mercado objetivo», SF, acceso el 20 de noviembre de 2016, https://es.wikipedia.org/wiki/Mercado_objetivo
[11] Joe Bageant, «La América Profunda», Revista Anfibia, SF, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://www.revistaanfibia.com/cronica/la-america-profunda/
[12] Mario Vargas llosa, «La decadencia de Occidente», 20 de noviembre de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, http://elpais.com/elpais/2016/11/17/opinion/1479401071_337582.html
[13] Douglas Field, « Trump's Victory and the Neuroscience of Rage», Scientific American, "mind guest blog trump s victory and the neuroscience", 10 de noviembre de 2016, acceso el 20 de noviembre de 2016, https://www.scientificamerican.com/search/?q=mind+guest+blog+trump+s+victory+and+the+neuroscience

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