sábado, 28 de abril de 2018

El gobierno de Eduardo Frei Montalva




Trabajo presentado en Cátedra de Hiatoria de Chile Contemporáneo en la UFT, 08/07/2016

Ensayo temático: El gobierno de Eduardo Frei Montalva                                             Felipe Valdivieso Cox

Para este texto se decidió invertir la temporalidad narrativa. El redactor se ubicará al final de esa gestión presidencial y mirará hacia atrás, hasta cuando se hace el diagnóstico general del país y se definen los planes y programas de gobierno. Se escoge esta modalidad para evitar la secuenciación cronológica natural que muy fácil lleva a una visión determinista que se quiere evitar. Además, la inversión temporal que innovadoramente hizo esta Universidad en la cátedra de Historia ha resultado ser de gran provecho para los alumnos en general y para quien escribe en particular, por lo que se usa aquí igual procedimiento.

Respecto a cómo termina el gobierno de Frei, es fuerte la tentación de sintetizar esa gestión según la ideología personal, válida pero seguramente limitada y parcial. Además, es claro que diferentes actores y ámbitos de la vida del país tienen visiones diferentes según hayan sido beneficiados o perjudicados por las políticas aplicadas. Se impone en consecuencia mencionar varios de los aspectos más importantes. Así, aclarando que el orden de exposición no implica necesariamente prelación de relevancia, se mencionan seguidamente algunos aspectos relevantes.

En lo ideológico se produjo radicalización aguda hacia la visión y acción revolucionaria de izquierda por parte del partido Democracia Cristiana, de los planificadores y ejecutores de las políticas del gobierno, y de gran cantidad de personas ubicadas en distintos niveles y campos de la vida y gestión de los chilenos del campo y de la ciudad. El país se ideologizó y derivó hacia los extremos del espectro político. Lo que ocurrió en la izquierda tuvo su contraparte hacia la derecha, también radicalizada, aunque limitada en su accionar por ser oposición y no gobierno. Esto no era así antes de Frei, y fue mucho más acentuado después de él.

Respecto a lo social, el conjunto de la sociedad chilena fue “colonizado” por las ideologías, creándose infinidad de entidades corporativas que iban de lo más sencillo como centros de madres, asociaciones vecinales, centros deportivos y afines, a superestructuras más complejas como sindicatos, asociaciones gremiales, universidades, etc.

Por otra parte, el cuerpo social tuvo conciencia de su ubicación específica en el Chile de entonces y con vista al futuro. Las necesidades desde las que se intentaban mejoras, así como también las expectativas creadas y surgidas poblaban el imaginario colectivo del país, en entrecruzado dinámico y multidireccional.

En materia política se registra que en el ambiente o “clima mental colectivo” arriba esbozado, los partidos se hicieron ideológicos, doctrinarios, radicales, intransigentes, agresivos. Tres bloques: La DC asumiéndose como intérprete privilegiada e ilustrada del país, con “planificación integral” exclusivista, radical y rupturista; el Partido Socialista y el Comunista, igualmente ideológicos, con planificaciones integrales “globales”, también con sentido exclusivo, radical y rompedor. Estos dos extremos, claramente revolucionarios. La derecha representada por el nuevo Partido Nacional que recogió los escombros de los arrasados Partido Conservador y Liberal, progresivamente más y más ideológico en posición de defensa más que de acción, ya que estaban fuera del poder. Su obsesión era el comunismo, la izquierda, el socialismo, lo revolucionario, lo rojo. El anterior sistema de acuerdos parlamentarios fue desechado sin nostalgia: Ahora cada tolda iba sola y con todo, decidiendo en el interior de sus instancias y en las calles.

En lo referido a la economía, es de mencionar que en los dos primeros años, sorprendentes y positivos logros. Los tres últimos, retroceso, freno del crecimiento, inflación del 35% en 1970, PIB en línea con gobiernos previos (2,1%), etc.


La institucionalidad republicana y democrática resultó superada, violentada, mirada en menos: lo radical de las facciones políticas se trasladó a las calles y campos: tomas de terrenos, fundos, fábricas; violencia física armada y de amenazas sin control ni castigo; manejo arbitrario e ilegal de fondos públicos. Oficiales y tropa de las FFAA involucrados en política, Iglesia dividida involucrada en acciones impensables (toma de la Catedral de Santiago por laicos, monjas y sacerdotes); universidades con asambleas tumultuarias y decisiones fuera de reglamentos; huelgas ilegales, y tantas expresiones más. Independientemente del juicio que se pueda tener ante esta situación generalizada, esos fueron los hechos del tiempo intermedio y final del gobierno de la DC. (1964-1970).

Los anteriores aspectos se refieren al “ambiente”, al “clima” de crispación y vertiginosidad de los eventos que terminaron caracterizando el período Frei Montalva en el gobierno. Se enfoca ahora la atención en los hechos concretos o realizaciones.

En la así llamada “Gran Minería” del norte (cobre), los cambios legales sobre la propiedad, agregación de valor y control nacional de parte de las operaciones -“chilenización, nacionalización pactada”-, produjeron avances objetivos. Insuficientes y ácidamente criticados como débiles, entreguistas y timoratos por la izquierda radical, en parte con razón, pero sin duda avances de la Nación sobre su principal fuente de riqueza.

En lo concerniente al agro, la Reforma Agraria produjo mejoras importantes: Tanto en agricultura como en ganadería, la producción se casi duplicó, y las exportaciones agrícolas crecieron en un 40%. Sin duda, gestión exitosa. Insuficiente pero muy positiva.

En materia de infraestructura, importantes desarrollos: carreteras, obras iniciales del Metro, inicio de construcción del nuevo aeropuerto santiaguino (Pudahuel), aumento en 50% de la potencia eléctrica nacional, etc. En lo industrial, ampliación de poco menos que al doble de capacidad de producción de acero.

En lo referido a la materia de mejora social, ese gobierno construyó 3.000 escuelas, 56 hospitales, 130.000 casas económicas y tantas otras iniciativas de empoderamiento social y mejoras directas.

Todo esto y mucho más son logros materiales objetivos, con implicaciones económicas y sociales relevantes que adquieren mayor valor cuando se tiene en cuenta la crispación y frenética velocidad de los cambios impulsados y autoalimentados, y también los rechazados por los opositores.

Procede aquí hacer un resumen parcial. Se ha descrito el ambiente social y político como convulso, tensionado, violento. También se han mencionado logros materiales y sociales. Ahora, toca ir al inicio del gobierno de Frei, a su ideología, a su diagnóstico de país, a la respuesta o “planificación global” o integral diseñada.

Toca ahora mirar de cerca a la persona Eduardo Frei. Hijo de un contador suizo emigrado a Chile a fines del siglo XIX y una chilena, criado en la religión católica fervorosa, familia de 5 hermanos, durante algunos años vivieron en una hacienda de viñas. Primaria y secundaria en colegios de confesión católica, universitaria en la PUC. Integrado a organizaciones católicas universitarias, después profesor en su Alma Mater, se fue involucrando progresivamente en política dentro del espíritu de las encíclicas de León XIII y de Pío XI. Profesor de Derecho del Trabajo. Casado, 7 hijos, vida austera.

Ya con esta información personal se puede saber de qué estaba hecho Frei, cómo sus valores tradicionales y católicos se unieron a su sensibilidad social y talento intelectual y político. Y entender su línea política en la lucha por y ejercicio del poder: Hombre talentoso que se integró al pensamiento humanista de la renovación de la Iglesia, que hizo suyas las visiones filosóficas y políticas de pensadores como J. Maritain y otros afines.

Inspirado en esas bases, Frei quiso transformar radicalmente su país, revolucionar las viejas estructuras de dominación y explotación sufrida por las mayorías, se sintió providencialmente llamado a mejorar cambiando las relaciones de poder. Desmarcándose de la derecha reaccionaria, insensible, decimonónica, y a la vez marcando radical separación con el marxismo y su visión atea e instrumental de la vida humana. Él en el centro y con absoluto convencimiento moral, intelectual y político, ungido por la Providencia para humanizar la tierra.

Llegado a este punto del ensayo, surgen preguntas. ¿Qué hizo, qué manejó, qué se le fue de las manos, en qué fracasó, cuál fue su dolor? Frei se rodeó de técnicos planificadores y de fervientes adeptos a esa visión y misión mesiánica-racional que con ahínco y sentido de premura se avocaron a echar a andar el gigantesco y global proyecto. Los dos primeros años logró avanzar en todos los frentes, contando además con base económica favorable y resistencia opositora tolerable.

Pero tantos, radicales y simultáneos cambios generaron una dinámica autoalimentada de creciente radicalización de sus operadores y partidarios por un lado, y de los opositores, por el otro. Como titula Sofía Corea el capítulo X de su libro Historia del siglo XX, Balance Paradojal, “De la revolución de las expectativas a las expectativas de la revolución”: Al inicio, expectativas y esperanzas novedosas por este proceso de cambios que impulsa Frei; a mitad de camino y una vez mejorada la situación de la mayoría, y aparentemente estabilizada –no, de hecho-, los nuevos empoderados piden, reclaman, demandan, exigen… y se toman por sus manos nuevos logros, conquistas, retaliaciones.

No hay soporte económico para ese segundo paso o nivel de la Revolución en Libertad: desengaño, frustración, violencia, descontrol. Frei pierde las riendas de ese desbocado corcel que arrasa corrales y cercas, y cuyas riendas apenas logran ralentizar unos pocos trechos de carrera, medio encausar hacia algunas sendas.

Este es el cuadro del gobierno de Frei: Como dicho al inicio de este ensayo, final agridulce: Se intentó, se logaron objetivos, se cumplió en parte la misión redentora, pero a costa de la desunión profunda de los chilenos, de la irrupción de la violencia y el odio en la sociedad, del sobrepasado de las formas y límites institucionales de la democracia representativa convencional en la que se cree de verdad…

De lo imaginado a lo vivido. Y a lo que será a la postre narrado.

Para colmo, de su propio partido DC surge un elemento radical a la izquierda –Radomiro Tomic-, para colmo la Revolución en Libertad da paso a una revolución socialista que también es víctima de la dinámica perversa de la retroalimentación viciosa, que a poco andar se trunca con la irrupción militar que destroza la tradición democrática chilena y que da vuelta en 180o la ideología, política y aspiraciones de ese sincero creyente en los cambios revolucionarios, pero en libertad y orden institucional.

El sumun de la tragedia: Eduardo Frei es asesinado años después de su salida del poder. Es el drama de los iluminados.

No hay comentarios: