Trabajo presentado en Cátedra de Hiatoria de Chile Contemporáneo en la UFT, 08/07/2016
Ensayo temático: El gobierno de Eduardo Frei Montalva Felipe Valdivieso Cox
Para este texto se
decidió invertir la temporalidad narrativa. El redactor se ubicará al final de
esa gestión presidencial y mirará hacia atrás, hasta cuando se hace el diagnóstico
general del país y se definen los planes y programas de gobierno. Se escoge
esta modalidad para evitar la secuenciación cronológica natural que muy fácil
lleva a una visión determinista que se quiere evitar. Además, la inversión
temporal que innovadoramente hizo esta Universidad en la cátedra de Historia ha
resultado ser de gran provecho para los alumnos en general y para quien escribe
en particular, por lo que se usa aquí igual procedimiento.
Respecto a cómo
termina el gobierno de Frei, es fuerte la tentación de sintetizar esa gestión según
la ideología personal, válida pero seguramente limitada y parcial. Además, es
claro que diferentes actores y ámbitos de la vida del país tienen visiones
diferentes según hayan sido beneficiados o perjudicados por las políticas
aplicadas. Se impone en consecuencia mencionar varios de los aspectos más
importantes. Así, aclarando que el orden de exposición no implica
necesariamente prelación de relevancia, se mencionan seguidamente algunos
aspectos relevantes.
En lo ideológico se
produjo radicalización aguda hacia la visión y acción revolucionaria de
izquierda por parte del partido Democracia Cristiana, de los planificadores y
ejecutores de las políticas del gobierno, y de gran cantidad de personas
ubicadas en distintos niveles y campos de la vida y gestión de los chilenos del
campo y de la ciudad. El país se ideologizó y derivó hacia los extremos del
espectro político. Lo que ocurrió en la izquierda tuvo su contraparte hacia la
derecha, también radicalizada, aunque limitada en su accionar por ser oposición
y no gobierno. Esto no era así antes de Frei, y fue mucho más acentuado después
de él.
Respecto a lo social,
el conjunto de la sociedad chilena fue “colonizado” por las ideologías, creándose
infinidad de entidades corporativas que iban de lo más sencillo como centros de
madres, asociaciones vecinales, centros deportivos y afines, a superestructuras
más complejas como sindicatos, asociaciones gremiales, universidades, etc.
Por otra parte, el
cuerpo social tuvo conciencia de su ubicación específica en el Chile de
entonces y con vista al futuro. Las necesidades desde las que se intentaban
mejoras, así como también las expectativas creadas y surgidas poblaban el imaginario
colectivo del país, en entrecruzado dinámico y multidireccional.
En materia política
se registra que en el ambiente o “clima mental colectivo” arriba esbozado, los
partidos se hicieron ideológicos, doctrinarios, radicales, intransigentes,
agresivos. Tres bloques: La DC asumiéndose como intérprete privilegiada e
ilustrada del país, con “planificación integral” exclusivista, radical y
rupturista; el Partido Socialista y el Comunista, igualmente ideológicos, con
planificaciones integrales “globales”, también con sentido exclusivo, radical y
rompedor. Estos dos extremos, claramente revolucionarios. La derecha
representada por el nuevo Partido Nacional que recogió los escombros de los
arrasados Partido Conservador y Liberal, progresivamente más y más ideológico
en posición de defensa más que de acción, ya que estaban fuera del poder. Su obsesión
era el comunismo, la izquierda, el socialismo, lo revolucionario, lo rojo. El
anterior sistema de acuerdos parlamentarios fue desechado sin nostalgia: Ahora
cada tolda iba sola y con todo, decidiendo en el interior de sus instancias y
en las calles.
En lo referido a la
economía, es de mencionar que en los dos primeros años, sorprendentes y
positivos logros. Los tres últimos, retroceso, freno del crecimiento, inflación
del 35% en 1970, PIB en línea con gobiernos previos (2,1%), etc.
La institucionalidad
republicana y democrática resultó superada, violentada, mirada en menos: lo
radical de las facciones políticas se trasladó a las calles y campos: tomas de
terrenos, fundos, fábricas; violencia física armada y de amenazas sin control
ni castigo; manejo arbitrario e ilegal de fondos públicos. Oficiales y tropa de
las FFAA involucrados en política, Iglesia dividida involucrada en acciones
impensables (toma de la Catedral de Santiago por laicos, monjas y sacerdotes);
universidades con asambleas tumultuarias y decisiones fuera de reglamentos; huelgas
ilegales, y tantas expresiones más. Independientemente del juicio que se pueda
tener ante esta situación generalizada, esos fueron los hechos del tiempo
intermedio y final del gobierno de la DC. (1964-1970).
Los anteriores
aspectos se refieren al “ambiente”, al “clima” de crispación y vertiginosidad
de los eventos que terminaron caracterizando el período Frei Montalva en el
gobierno. Se enfoca ahora la atención en los hechos concretos o realizaciones.
En la así llamada
“Gran Minería” del norte (cobre), los cambios legales sobre la propiedad,
agregación de valor y control nacional de parte de las operaciones -“chilenización,
nacionalización pactada”-, produjeron avances objetivos. Insuficientes y
ácidamente criticados como débiles, entreguistas y timoratos por la izquierda
radical, en parte con razón, pero sin duda avances de la Nación sobre su
principal fuente de riqueza.
En lo concerniente al
agro, la Reforma Agraria produjo mejoras importantes: Tanto en agricultura como
en ganadería, la producción se casi duplicó, y las exportaciones agrícolas
crecieron en un 40%. Sin duda, gestión exitosa. Insuficiente pero muy positiva.
En materia de
infraestructura, importantes desarrollos: carreteras, obras iniciales del Metro,
inicio de construcción del nuevo aeropuerto santiaguino (Pudahuel), aumento en
50% de la potencia eléctrica nacional, etc. En lo industrial, ampliación de
poco menos que al doble de capacidad de producción de acero.
En lo referido a la materia
de mejora social, ese gobierno construyó 3.000 escuelas, 56 hospitales, 130.000
casas económicas y tantas otras iniciativas de empoderamiento social y mejoras
directas.
Todo esto y mucho más
son logros materiales objetivos, con implicaciones económicas y sociales
relevantes que adquieren mayor valor cuando se tiene en cuenta la crispación y
frenética velocidad de los cambios impulsados y autoalimentados, y también los
rechazados por los opositores.
Procede aquí hacer un
resumen parcial. Se ha descrito el ambiente social y político como convulso,
tensionado, violento. También se han mencionado logros materiales y sociales.
Ahora, toca ir al inicio del gobierno de Frei, a su ideología, a su diagnóstico
de país, a la respuesta o “planificación global” o integral diseñada.
Toca ahora mirar de
cerca a la persona Eduardo Frei. Hijo de un contador suizo emigrado a Chile a
fines del siglo XIX y una chilena, criado en la religión católica fervorosa,
familia de 5 hermanos, durante algunos años vivieron en una hacienda de viñas.
Primaria y secundaria en colegios de confesión católica, universitaria en la
PUC. Integrado a organizaciones católicas universitarias, después profesor en
su Alma Mater, se fue involucrando progresivamente en política dentro del
espíritu de las encíclicas de León XIII y de Pío XI. Profesor de Derecho del
Trabajo. Casado, 7 hijos, vida austera.
Ya con esta
información personal se puede saber de qué estaba hecho Frei, cómo sus valores
tradicionales y católicos se unieron a su sensibilidad social y talento
intelectual y político. Y entender su línea política en la lucha por y
ejercicio del poder: Hombre talentoso que se integró al pensamiento humanista
de la renovación de la Iglesia, que hizo suyas las visiones filosóficas y
políticas de pensadores como J. Maritain y otros afines.
Inspirado en esas
bases, Frei quiso transformar radicalmente su país, revolucionar las viejas
estructuras de dominación y explotación sufrida por las mayorías, se sintió
providencialmente llamado a mejorar cambiando las relaciones de poder.
Desmarcándose de la derecha reaccionaria, insensible, decimonónica, y a la vez
marcando radical separación con el marxismo y su visión atea e instrumental de
la vida humana. Él en el centro y con absoluto convencimiento moral,
intelectual y político, ungido por la Providencia para humanizar la tierra.
Llegado a este punto
del ensayo, surgen preguntas. ¿Qué hizo, qué manejó, qué se le fue de las
manos, en qué fracasó, cuál fue su dolor?
Frei se rodeó de técnicos planificadores y de fervientes adeptos a esa
visión y misión mesiánica-racional que con ahínco y sentido de premura se
avocaron a echar a andar el gigantesco y global proyecto. Los dos primeros años
logró avanzar en todos los frentes, contando además con base económica
favorable y resistencia opositora tolerable.
Pero tantos,
radicales y simultáneos cambios generaron una dinámica autoalimentada de
creciente radicalización de sus operadores y partidarios por un lado, y de los
opositores, por el otro. Como titula Sofía Corea el
capítulo X de su libro Historia del siglo XX, Balance Paradojal, “De la
revolución de las expectativas a las expectativas de la revolución”: Al inicio,
expectativas y esperanzas novedosas por este proceso de cambios que impulsa
Frei; a mitad de camino y una vez mejorada la situación de la mayoría, y
aparentemente estabilizada –no, de hecho-, los nuevos empoderados piden,
reclaman, demandan, exigen… y se toman por sus manos nuevos logros, conquistas,
retaliaciones.
No hay soporte
económico para ese segundo paso o nivel de la Revolución en Libertad: desengaño, frustración, violencia, descontrol.
Frei pierde las riendas de ese desbocado corcel que arrasa corrales y cercas, y
cuyas riendas apenas logran ralentizar unos pocos trechos de carrera, medio
encausar hacia algunas sendas.
Este es el cuadro del
gobierno de Frei: Como dicho al inicio de este ensayo, final agridulce: Se
intentó, se logaron objetivos, se cumplió en parte la misión redentora, pero a
costa de la desunión profunda de los chilenos, de la irrupción de la violencia
y el odio en la sociedad, del sobrepasado de las formas y límites
institucionales de la democracia representativa convencional en la que se cree
de verdad…
De lo imaginado a lo
vivido. Y a lo que será a la postre narrado.
Para colmo, de su
propio partido DC surge un elemento radical a la izquierda –Radomiro Tomic-,
para colmo la Revolución en Libertad da paso a una revolución socialista que
también es víctima de la dinámica perversa de la retroalimentación viciosa, que
a poco andar se trunca con la irrupción militar que destroza la tradición
democrática chilena y que da vuelta en 180o la ideología, política y
aspiraciones de ese sincero creyente en los cambios revolucionarios, pero en
libertad y orden institucional.
El sumun de la
tragedia: Eduardo Frei es asesinado años después de su salida del poder. Es el
drama de los iluminados.
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