lunes, 11 de noviembre de 2019



I had a dream

Soñé con una gigantesca bandada de pájaros cubriendo toda la tierra, como nube gaseosa, arriba pero no tanto. Su vuelo rápido, cambiante en concentración y separación, en dirección…

Las aves punteras en un momento son sustituidas por otras. Arriba de esa capa volátil y etérea, a veces se ve el cielo, a veces la densidad impide verlo. Lo mismo pasa con el sol: luz – oscuridad – penumbra – sombras.

El espacio entre la tierra y esta nube gaseosa cambia de anchura. Parece que nos aplasta en ocasiones, en otras se agranda hasta el infinito y más allá.

Tal capa gaseosa por momentos está compuesta por millones de aves, en otros, el número se achica hasta la casi nada misma. Bandadas provenientes de distintos puntos cardinales se unen, se alejan, se vuelven a unir, se separan y se pierden…

¿De dónde vienen, a dónde van? ¿Cuándo y por qué aparecen de este modo, en este tiempo? ¿Qué los une, qué desune?

¿Tiene algún significado este sueño, qué traduce?

Bajando de la poesía a la razón comprendí que era la forma en que el psiquismo me iluminaba respecto a un aspecto (¡!) de la brutal realidad que nos golpea en estos días. Para mucho sirvió y ayudó lo tanto leído.

Entonces inventé tres mundos: uno subterráneo bastante siniestro; uno terrenal donde vivimos, gozamos y padecemos; uno etéreo ya arriba pincelado.

En nuestro mundo – mundo vemos las manifestaciones, los desmanes y crímenes, los traductores –algunos iluminados, otros tendenciosos, otros simplemente estúpidos-, la institucionalidad sudando la gota gorda para meter en cintura este gordo estado de cosas…

En el de abajo: conspiraciones, envidias, rencores, odio, ideologías. Pero también hay allí sin carácter siniestro sino doliente, necesidades, anhelos, miedos, frustración y tanto más. El conspirativo coopta al legítimo, lo tuerce y pervierte (en parte, por supuesto).

El mundo del medio mezcla genuinos intentos de solución, buenas intenciones, ataques de remordimiento, ingentes esfuerzos por estirar los límites de la institucionalidad, a veces para resolver, otras para explosionar el sistema. Entremedio, acciones patéticas, bochornosas y pare Usted de contar. Masivas manifestaciones, crímenes inducidos en su inicio y multitudinariamente apropiados después. Y todo lo demás.

La realidad de los pájaros es el nuevo mundo digital, de los jóvenes del presente, de las redes sociales. Comunicación viral, instantánea, multigrupos. Es un mundo nuevo en el sentido que por una parte campea un individualismo atroz, siendo que por el otro hay preocupaciones sociales, ambientales, éticas y así.

Diferentísimos intereses personales, mini grupales, segmentados por edad, clase social, historias y expectativas se asocian temporal y temáticamente de manera fluida. No hay líder visible, las reivindicaciones son diversísimas…

Es un mundo nuevo. El dicho de “nada nuevo bajo el sol” es verdad y no lo es.

Se acabaron las mayorías permanentes y unificadas en un par de encuadres dogmáticos o ideológicos: ahora hay tantas posiciones como individuos. Ahora, el mundo es el de los derechos. Yo quiero, yo exijo. Me uno contigo por 30 segundos cósmicos en este determinado tema; hoy en la tarde, chao pesca’o.

El final de este sueño, de esta alucinación no inducida es que me ha permitido ver un ángulo más de lo que sufrimos los chilenos de hoy, extensible a otros procesos y lugares.

Dream is over.