¿Revolución 10/19? No
En formato WhatsApp, voy esquemático:
1. “En el principio era el Verbo”... (San Juan 1:1): ¿Cómo sino con palabras es que se piensa? Las conceptualizaciones no son sin las palabras. Las ideas distintas unas de otras utilizan diferentes palabras. Cuando se define un hecho o fenómeno se hace a través del verbo, por ello es esencial al concepto, el correcto y preciso término que se use.
Según se interprete, se denomina o define el objeto sobre el que se aplica la atención y el pensamiento. A su vez, la interpretación está condicionada o basada en la cosmovisión de cada quien, de sus aprendizajes y demás.
Por esto NO da igual llamar a un determinado hecho de una u otra manera.
2. Definir implica diferenciar (La luz es lo opuesto a la oscuridad): El profesor que define Octubre de 2019 como Revolución, al ser consultado menciona cuatro elementos constitutivos: Contradicción ideológica entre facciones; Lucha por el Poder; Participación Popular; Cambio.
Es evidente que tal conjunto de factores están referidos y limitados al ámbito político. Porque revolución tecnológica, económica, industrial y demás no cumplen con los cuatro factores que se dice aplican en lo político. Así entonces, Revolución según estos cuatro elementos en conjunción no aplican a otros fenómenos de cambio.
3. Los dos primeros factores en política pueden reconocerse en octubre ‘19, pero esos tales no solo están presentes en la habitualidad de la política institucionalizada sino que son caracterizadores de aquello. Es decir, no hay diferencia entre lo llamado Revolución y la política corriente. ¿Dónde está lo diferente, lo distintivo, lo exclusivo de los hechos a los que se les asigna tal concepto revolucionario? Si no lo hay, no se está definiendo el evento, está diluido y confundido con otros fenómenos o hechos.
Respecto a la participación popular, se confirma que aquello aplica o se limita a lo político, porque a modo de ejemplo, la revolución de las TIC fue impulsada por pocos agentes y los demás simplemente se adaptaron y usaron lo hecho por aquellos.
Ideologías aparte, la verdad es que al inicio de esos hechos sí hubo participación popular masiva, pero a los pocos días aquella fue reemplazada por la irrupción del lumpen delincuente, anarquistas y afines.
Y, entremedio del caos, anomia, violencia y demás, hubo la activa y a la vez casi subrepticia participación de múltiples personajes que empujaron la agitación intentando crear la situación revolucionaria que destruyera la institucionalidad hasta entonces vigente e intentar tomar el poder real.
El profesor no mencionó el elemento Líder -que no lo hubo en aquellos tormentosos días- sin embargo en revoluciones políticas importantes en la historia, si no siempre, lo común es que sí lo haya. Uno o varios. (Como ejemplo, el indiscutido líder de la Revolución Bolivariana).
4. Cambio (se entiende relevante, profundo, de alcance largo): Aquí en Chile, no hubo tal cambio, no estuvo presente el cuarto marcador de la definición. No por falta de ganas y propósito de los más radicales sino porque la institucionalidad se agarró a la tabla de salvación que los mismos impulsores le regalaron al estátus: Nueva Constitución, previa escala en la Convención Constitucional. El empuje al cambio se vio ralentizado y sometido a dos tiempos, además dentro de las reglas impuestas por el sistema, debilitado pero vigente. Y el pueblo -lo popular- dijo No. Entonces no hubo cambio.
5. Así, resumiendo: Contradicción ideológica entre facciones y Lucha por el poder nada son sin cambio, son rutina institucional. Participación popular, solo al inicio, cooptada muy pronto por los radicales anti sistema (lumpen delictual) y por los escurridizos políticos en la frontera de lo institucional. Por cierto, convalidados por numerosos opinadores, intérpretes, sabiondos, fablistanes y demás especímenes afines.
6. ¿Puede entonces definirse aquellos sucesos como Revolución? Para mí, no. Para quien lea, quién sabe.
3/9/2024
No hay comentarios:
Publicar un comentario